Un devastador doblete sísmico de magnitud 7,2 y 7,5 sacudió el centro de Venezuela, provocando el colapso de múltiples edificios en la capital, el cierre de infraestructura clave y el despliegue inmediato de servicios de emergencia nacionales e internacionales. El desastre natural ocurrió durante el feriado por la conmemoración de la Batalla de Carabobo, registrando su epicentro cerca de Montalbán y San Felipe, estado Yaracuy, a escasos 10 kilómetros de profundidad. El primer reporte de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó un saldo provisorio de 32 fallecidos y más de 700 personas heridas, advirtiendo que la cifra podría ascender debido a la situación de colapso en el estado costero de La Guaira, declarada «zona de desastre».
Minutos de terror y destrucción estructural
Los dos potentes sismos ocurrieron con menos de un minuto de diferencia, liberando energía de manera muy superficial en el límite tectónico entre la placa del Caribe y la Sudamericana. En Caracas, la violencia de las ondas provocó el desplome total de un edificio residencial de 22 pisos en el acomodado barrio de Altamira, así como el colapso de un popular establecimiento comercial en San Bernardino, donde civiles y voluntarios buscan supervivientes entre los escombros. Las calles de la capital se cubrieron de vidrios desprendidos de fachadas, mientras miles de familias pasaron la noche a la intemperie en plazas y avenidas por temor a las réplicas.
Colapso de servicios e infraestructura
- Transporte: El Aeropuerto Internacional de Maiquetía, la principal terminal aérea del país, suspendió operaciones tras registrar graves fracturas en su infraestructura física.
- Movilidad: El Metro de Caracas y los sistemas ferroviarios permanecen completamente paralizados de manera preventiva.
- Servicios Básicos: Cortes masivos de energía eléctrica e internet afectaron a Caracas, Miranda y La Guaira. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, ordenó cortar el suministro de gas directo para mitigar incendios.
- Paro Civil: Las autoridades decretaron la suspensión temporal de clases escolares, universitarias y toda actividad económica no esencial.
Solidaridad y ayuda internacional
Ante la magnitud del siniestro, gobiernos extranjeros y la Organización de Estados Americanos (OEA) expresaron su respaldo inmediato. El gobierno de Estados Unidos anunció el envío urgente de suministros médicos y especialistas de búsqueda y rescate. Paralelamente, los movimientos telúricos se percibieron en la vecina Colombia y en islas del Caribe como Aruba, Curazao y Bonaire, donde las alertas tempranas de tsunami fueron finalmente canceladas tras comprobarse que el riesgo oceanográfico había pasado.
